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Por el honor de su linaje y cuerpo: las dotes y dotes de algunas reinas de la Edad Media tardía de Portugal

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Por el honor de su linaje y cuerpo: las dotes y dotes de algunas reinas de la Edad Media tardía de Portugal

Por Ana Maria S. A. Rodrigues

Revista electrónica de historia portuguesa, Volumen 5: 1 (2007)

Resumen: En este artículo analizamos los contratos matrimoniales reales del siglo XV para evaluar su contribución a la autonomía, influencia, poder y afluencia de las reinas de Portugal. Las inmensas cantidades de dinero prometidas en ellos como dotes y dotes quedaron en manos de los reyes y se pagaron a sus cónyuges solo en caso de viudez. Pero a las reinas también se les confiaron ingresos regulares que les permitieron tener un hogar consistente y ser mecenas de las artes y de la Iglesia. Y recibieron un cierto número de pueblos donde podían recaudar impuestos, reclutar tropas, juzgar por apelación y nombrar a los funcionarios y sacerdotes locales.

Introducción: Ya se ha destacado que, entre las familias nobles, principescas y reales, el matrimonio era fundamental para evitar la extinción biológica, asegurar la continuidad dinástica, conquistar o mantener el poder, incrementar el patrimonio y la riqueza, y hacer útiles alianzas. Para cumplir con el primero de estos propósitos, las esposas reales tenían que poder tener hijos sanos y preferentemente varones, pero como, en la época medieval, no había forma de verificar y asegurar la fertilidad de las novias, excepto si habían tenido hijos de un matrimonio anterior: la juventud y el vigor se utilizaron como sustitutos. La belleza física también era importante como medio de ganarse y conservar el afecto del marido y de tener una descendencia distinguida. Un buen linaje también contribuiría a lograr este objetivo. Sin embargo, la belleza moral fue aún más apreciada, ya que garantizaría -o así lo presumía el rey castellano Alfonso X- la legitimidad de la progenie y por tanto el honor del monarca y la continuidad de la dinastía.

Sin embargo, los casamenteros reales solo se preocuparon por las cualidades y virtudes personales de las futuras reinas en una segunda etapa. Antes que nada, eligieron una novia dentro de una familia principesca o real debido a los beneficios políticos y / o económicos que dicha alianza traería a la monarquía. A veces, las novias traían como dote grandes dominios, principados o incluso reinos que ampliarían los reinos de sus maridos, mejorarían sus finanzas, ampliarían su influencia diplomática y fortalecerían su poder militar. En la misma fundación del reino de Portugal se encuentra tal situación: cuando Alfonso VI de León y Castilla casó a su hija bastarda Teresa con Enrique de Borgoña, le concedió como dote el portucalensem terram, cuya autonomía ambos reforzaron. y que se independizó totalmente en manos de su hijo, Afonso Henriques.

Las novias reales también podían ser transmisoras de reivindicaciones dinásticas que debían ser defendidas en los tribunales de justicia o por las que se luchaba en los campos de batalla, con resultados imprevisibles. Alfonso V de Portugal tomó como segunda esposa a su sobrina Juana en 1475 para defender su derecho al trono castellano y el honor de su hermana, la ex reina de Castilla, 1 pero, sobre todo, para unir los dos reinos bajo su gobierno. Sin embargo, fue derrotado en una importante batalla en Toro y no logró reunir el apoyo internacional que necesitaba para continuar la guerra contra Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón. Finalmente, aceptó un tratado de paz que obligaba a Juana a casarse con el heredero del trono castellano, que entonces tenía un año, o entrar en un convento. Este tratado dispuso además el matrimonio del nieto de Afonso V, también llamado Afonso, con Isabel, la hija mayor del rey y la reina católicos.

Debido a sus consecuencias dinásticas, militares, políticas y diplomáticas, no es sorprendente que los proyectos y contratos matrimoniales reales hayan sido editados y examinados por muchos estudiosos desde una fecha temprana. Sin embargo, los historiadores de la genealogía, el poder central o las relaciones internacionales no han prestado mucha atención a otros aspectos importantes de estos documentos. De hecho, los contratos matrimoniales también regulaban las condiciones bajo las cuales las futuras reinas, la mayoría de ellas extranjeras, vivirían y desempeñarían su función oficial en su nuevo país; por lo tanto, son fundamentales para el estudio de la realeza. En este artículo analizaremos así los contratos matrimoniales reales del siglo XV para evaluar su contribución a la autonomía, influencia, poder y opulencia de las reinas medievales de Portugal.


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